Identifican los daños que el alcohol causa a escala molecular en las neuronas

Una investigación conjunta de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) (España) y la Universidad de Nottingham (Reino Unido) ha identificado, por primera vez, los daños estructurales a escala molecular ocasionados en el cerebro por el consumo crónico excesivo de alcohol.   En concreto, los autores han determinado las alteraciones que se producen en las neuronas de la zona prefrontal del cerebro, la zona evolutivamente más avanzada y que controla las funciones ejecutivas como la planificación y el diseño de estrategias, la memoria de trabajo, la atención selectiva o el control de la conducta.   Este trabajo, publicado en la revista PLOS One, abre vías para generar nuevos fármacos y terapias que mejoren la vida de las personas alcohólicas y reduzcan la morbimortalidad derivada del alcoholismo.   Luis F. Callado, Benito Morentin y Amaia Erdozain de la UPV/EHU han analizado, junto con el equipo de Wayne G. Carter de Nottingham, los cerebros postmorten de 20 personas diagnosticadas de abuso o dependencia alcohólica y otras 20 sin problemas con el alcohol. En el estudio de la corteza prefrontal, los investigadores detectaron alteraciones del citoesqueleto neuronal en los cerebros de pacientes alcohólicos; en concreto, en las proteínas α- y β- tubulina y espectrina β II.   Estos cambios de la estructura neuronal inducidos por el etanol podrían afectar a la organización, capacidad de relación y funcionamiento de la red neuronal, y podrían explicar gran parte de las alteraciones de comportamiento, cognitivas y de aprendizaje atribuidas a las personas que sufren alcoholismo.   La descripción de los daños y alteraciones, detectadas por primera vez a este nivel en la zona prefrontal del cerebro, es el primer paso para investigar en otros campos. Entre los nuevos objetivos que se plantean, destacan elucidar el mecanismo concreto por el cual el alcohol produce estas alteraciones, determinar cuáles son las posibles alteraciones que sufren las enzimas encargadas de regular el funcionamiento de estas proteínas, y si estos procesos también ocurren en otras partes del cerebro, por ejemplo, aquellas que controlan el funcionamiento motor. Identifican los daños que el alcohol causa a escala molecular en las neuronas

El propósito final es identificar estos cambios moleculares para poder relacionarlos con los procesos de abuso y dependencia al alcohol, por un lado; y, por otro, generar nuevos fármacos u otras opciones terapéuticas que reviertan las alteraciones producidas por el alcohol, mejorando la vida de las personas alcohólicas y disminuyendo la incidencia de la mortalidad derivada del alcoholismo.

Las muestras de cerebro utilizadas proceden de la colección del grupo de investigación de Neuropsicofarmacología del departamento de Farmacología de la UPV/EHU, obtenidas a través de un convenio de colaboración con el Instituto Vasco de Medicina Legal. El diagnóstico de los sujetos fue establecido por los médicos responsables de dichos pacientes antes de la muerte, siguiendo las directrices del Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM de la Asociación Americana de Psiquiatría).

Para realizar el estudio, los investigadores han utilizado técnicas de microscopía óptica, proteómica, Western blot y espectrometría de masas. La microscopía óptica mostró que las neuronas de la zona prefrontal en los cerebros de los pacientes alcohólicos estaban alteradas respecto a los cerebros de pacientes no alcohólicos. En el siguiente paso, el equipo de investigación utilizó técnicas de proteómica para marcar cuáles son las proteínas modificadas en esas neuronas.

Así, determinaron que los elementos alterados pertenecen a las familias de proteínas denominadas tubulinas y espectrinas. Las tubulinas conforman el citoesqueleto de las neuronas, su arquitectura. Y las espectrinas tienen como función el mantenimiento de la forma celular. De esta manera, ambas facilitan la relación y la actividad entre los componentes de la red neuronal del cerebro.

Con el objetivo de cuantificar la cantidad de proteína existente en cada muestra, emplearon la técnica Western blot y comprobaron que los niveles de proteínas estaban reducidos como consecuencia del daño producido por el etanol. La espectrometría de masas permitió confirmar la identificación exacta de las proteínas afectadas; es decir, dentro de la familia de las tubulinas observaron la disminución en las α y β; mientras que entre las espectrinas, localizaron esa disminución en las β II. (Fuente: UPV/EHU)

 

Más del 90% de los jóvenes ya consumió alcohol a los 18 años

A los 18 años el 91,3 por ciento de los jóvenes menores de edad han consumido alcohol alguna vez en su vida según apunta el psicólogo y director técnico de Asociación Dual, Raúl Izquierdo, en la presentación del ‘spot’ que bajo el título ‘Rompe con el botellón y BBT la vida’, tiene como objetivo prevenir el inicio temprano del consumo de alcohol en menores de edad. El consumo de alcohol y tabaco está más extendido entre las chicas; mientras que el resto de sustancias ilegales como el cannabis o la cocaína lo está entre los chicos. Además a los 14 años el 63 por ciento de los menores afirma haber consumido alcohol durante los últimos doce meses, y este dato sube hasta el 84 por ciento cuando la edad aumenta a los 16 años, según la encuesta ‘Estudes’ del Plan Nacional sobre Drogas (PNSD), presentada en primavera. “La estadística se muestra invariable en los últimos años, cada vez los jóvenes se inician antes en el consumo del alcohol, algo que nos parece absolutamente preocupante”, según indica Raúl Izquierdo. Este ‘spot’, protagonizado por la actriz Elena Furiase y hecho por la Asociación Dual con la colaboración del PNSD, se enmarca en la campaña ‘Los que no’, que busca crear un espacio adecuado para el debate y la reflexión e involucrar en él al menor, no solo como parte activa sino también como protagonista del mismo. De esta forma se pretende llegar a la población más vulnerable o necesitada, bien porque ya están asociados con el alcohol, o bien porque están muy cerca de estarlo. “Las campañas de prevención son complejas y solo funcionan su se sostienen en el tiempo, atraviesan varios años e implican a padres, profesores y todos los agentes sociales”, señala Izquierdo. Promover alternativas Dentro de la campaña ‘Los que no’, la Asociación Dual, con la ayuda de la agencia Ideah, creó la Universidad de Jóvenes Emprendedores Creativos. Bajo el formato de una universidad ‘online’ se pretende desarrollar competencias y aptitudes entre los jóvenes y promover alternativas al alcohol. Para esto, la web http://www.emprendedorescreativos.com cuenta con una estructura doble. Por un lado actúa como medio de comunicación o periódico ‘online’, donde las noticias son cada uno de los proyectos que los jóvenes creadores quieran dar a conocer. Por otro lado, la página ofrece la formación necesaria a través de asignaturas, cursos y talleres, que permite a los jóvenes canalizar su creatividad y tener instrumentos para poder desarrollar sus ideas. La Asociación Dual, es una entidad sin ánimo de lucro, pionera en la creación de programas, servicios y centros específicos para el colectivo de personas afectadas por una Patología Dual (trastorno mental y adicción a sustancias), sus familiares y los profesionales vinculados a su tratamiento.

FUENTE: LA REGION

Protocolo de intervención en adolescentes con patología dual

Szerman, N./ (dir.)/ et al. Patología dual. Protocolos de intervención. Adolescentes. Barcelona, Edikamed, 2014, 98 págs.El desarrollo de un trastorno por uso de sustancias (TUS) durante la adolescencia va asociado en la mayoría de casos a la presencia de comorbilidad psiquiátrica. La prevalencia de trastornos externalizantes, como el trastorno por déficit e hiperactividad (TDAH) o el trastorno de conducta (TC), y de trastornos internalizantes, como tras torno s del afecto o trastornos de ansiedad, es elevada entre adolescentes que reciben asistencia por un TUS. Esta situación incide de forma notable en el enfoque terapéutico; por u n lado, la comorbilidad distorsiona la presentación clínica, dificultando la aproximación diagnóstica, por otro lado, los recursos asistenciales necesarios para el tratamiento van más allá del abordaje médico, requiriéndose habitualmente intervenciones psicosociales de diversa naturaleza. En el origen de esta comorbilidad subyacen factores diversos. Los modelos etiopatogénicos actuales destacan el papel de factores ambientales muy diversos, con frecuencia comunes para ambos trastornos. Pero también subrayan el papel de la vulnerabilidad individual, mediada a menudo a través de rasgos fenotípicos que predisponen tanto al desarrollo de una adicción como a la presencia de psicopatología. Los objetivos de esta unidad docente son: — Desarrollar los conocimientos actuales en torno a la epidemiología de la patología dual en adolescentes. — Desarrollar las evidencias sobre la etiopatogenia de los T US y los trastornos comórbidos en adolescentes — Caracterizar las peculiaridades clínicas, y ofrecer herramientas para el diagnóstico en esta población. — Conocer el estado actual de las evidencias respecto al abordaje terapéutico (psicoterapéutico, psicosocial, psicofarmacológico) en paciente dual adolescente. — Plantear modelos y protocolos de intervención en base a las evidencias existentes respecto al tratamiento de paciente dual adolescente.

Enlace al documento completo

FUENTE: Drogomedia

Las sobredosis letales con analgésicos narcóticos se han triplicado en EE. UU.

La epidemia de abuso de los analgésicos recetados continúa cobrándose su letal precio en Estados Unidos: las sobredosis mortales con fármacos como Oxycontin y Vicodin se han triplicado en una década, muestra un informe reciente.

Las muertes por otra forma de opiáceo, la heroína, también casi se triplicaron entre 1999 y 2012, según el informe publicado el martes por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE. UU.

Sin embargo, hubo un pequeño rayo de esperanza: en el último año del estudio, 2011-2012, los CDC notaron una reducción del 5 por ciento en las muertes por analgésicos recetados, el primer declive de ese tipo jamás ocurrido.

Las cifras se hacen eco de unos hallazgos similares de los CDC de septiembre. Ese informe cubrió los años 1999 a 2011, y encontró unos aumentos anuales constantes en las muertes por sobredosis vinculadas con los analgésicos narcóticos. Pero ese estudio también arrojó una señal de esperanza.

“Aunque la tasa [de sobredosis letales] sigue en aumento, no aumenta con tanta rapidez como entre 2000 y 2006”, dijo en ese entonces la coautora del estudio, la Dra. Holly Hedegaard, epidemióloga de los CDC. “Entre 1999 y 2006, la tasa de muertes aumentó en alrededor de un 18 por ciento por año, pero desde 2006 solo aumenta en alrededor de un 3 por ciento por año”.

En el informe más reciente, publicado por el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de los CDC, los investigadores dieron seguimiento a datos del Sistema Nacional de Estadísticas Vitales de los CDC. El estudio fue liderado por Margaret Warner, de la División de Estadísticas Vitales de los CDC.

Su equipo halló que, tras tener en cuenta la edad, las sobredosis letales con analgésicos narcóticos recetados “se multiplicaron por más de tres, al pasar de 1.4 [casos] por cada 100,000 [personas] en 1999 a 5.1 en 2012”.

El problema está fuera de control en ciertos estados, y Kentucky, Nevada, Nuevo México, Utah y Virginia Occidental son los más afectados. En Virginia Occidental, 32 de cada 100,000 residentes fueron víctimas de una sobredosis de cualquier tipo de droga, la tasa más alta del país, según los CDC.

Pero la tasa de aumento de esas muertes se ha ralentizado a nivel nacional. Entre 1999 y 2006, hubo “un aumento promedio de alrededor del 18 por ciento cada año”, señalaron los autores de los CDC, pero se ha ralentizado desde 2006.

Y el declive de un 5 por ciento en las muertes por analgésicos narcóticos observado en 2011-2012 “es la primera reducción observada en más de una década”, apuntaron los CDC.

Aunque es difícil decir por qué puede haber ocurrido ese ligero declive, las autoridades sanitarias han tomado medidas para controlar la propagación del abuso de los analgésicos narcóticos. Ciertas formas de esos medicamentos, como la hidrocodona (mejor conocida como Vicodin) se han vuelto más difíciles de obtener debido a cambios recientes en las regulaciones realizados por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU.

La FDA también aprobó hace poco unas formas “resistentes al abuso” de las pastillas de analgésicos recetados, que son mucho más difíciles de machacar o disolver, disuadiendo a los usuarios de esnifarlas o inyectárselas.

Pero el problema no es solo con los analgésicos basados en opiáceos, anotaron los CDC. Las tasas de sobredosis con un antiguo enemigo, la heroína, también están en aumento en Estados Unidos.

El nuevo informe encontró que “las muertes por intoxicaciones por drogas con heroína casi se triplicaron, de 0.7 muertes por 100,000 en 1999 a 1.9 en 2012”. Y a diferencia de la tendencia en los analgésicos recetados, el aumento en las muertes relacionadas con la heroína no muestra señales de ralentización. De hecho, “entre 2011 y 2012, la tasas de muertes por intoxicación por drogas con heroína aumentaron en un 35 por ciento”, apuntaron los autores del estudio de los CDC.

El Dr. Andrew Kolodny es presidente de Physicians for Responsible Opioid Prescribing y director médico ejecutivo de la Phoenix House Foundation, en la ciudad de Nueva York. En declaraciones a HealthDay en septiembre, dijo que creía que la “epidemia” de abuso de analgésicos narcóticos se puede controlar.

“Tenemos que dejar de crear nuevos casos de adicción. Esto se resume en que hay que lograr que la comunidad médica recete con más cuidado”, planteó.

“No es que los médicos estén causando una epidemia a propósito, pero recetan analgésicos en exceso, sobre todo para problemas crónicos comunes como el dolor de espalda baja y los dolores de cabeza”, explicó.

Kolodny dijo que esos analgésicos son para usarse en los días tras una cirugía o accidente, o como atención paliativa de los pacientes de cáncer. Pero la mayor parte de las recetas son para afecciones crónicas. “Eso es lo que en realidad fomenta la epidemia”, lamentó.

Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Holly Hedegaard, M.D., epidemiologist, National Center for Health Statistics, U.S. Centers for Disease Control and Prevention; Andrew Kolodny, M.D., president, Physicians for Responsible Opioid Prescribing, chief medical officer, Phoenix House Foundation, New York City; Dec. 2, 2014 report, U.S. Centers for Disease Control and Prevention’s National Vital Statistics System

and Prevention; Andrew Kolodny, M.D., president, Physicians for Responsible Opioid Prescribing, chief medical officer, Phoenix House Foundation, New York City; Dec. 2, 2014 report, U.S. Centers for Disease Control and Prevention’s National Vital Statistics System

Los adolescentes a los que se dan medicamentos para la ansiedad y el sueño podrían estar en riesgo de abuso de drogas

Un estudio descubre que es más probable que se consuman medicamentos de forma ilícita después de que los fármacos recetados se acaben.

Los adolescentes a los que se recetan medicamentos para la ansiedad y para dormir tienen muchas más probabilidades de abusar de esos medicamentos que los demás adolescentes, según advierte un estudio reciente.

Los hallazgos muestran la necesidad de realizar evaluaciones de abuso de sustancias a los adolescentes antes de recetar estos medicamentos, afirmaron los investigadores.

“Las personas que recetan y los padres no se dan cuenta de la posibilidad de abuso”, dijo la investigadora principal, Carol Boyd, profesora de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Michigan. “Estos medicamentos producen sensaciones muy atractivas, y los adolescentes podrían empezar a buscar los medicamentos una vez que se acaben los recetados”.

El estudio de 3 años de más de 2,700 estudiantes de escuela intermedia y secundaria en el área de Detroit halló que a casi el 9 por ciento se les había recetado, en algún momento, un medicamento contra la ansiedad con potencial adictivo, como el Xanax, el Valium o el Klonopin, o un medicamento para dormir, como Ambien, Lunesta o Restoril.

Más del 3 por ciento tenían un receta en la actualidad, y esos adolescentes tenían 10 veces más probabilidades de obtener medicamentos para la ansiedad o para dormir ilegalmente (a menudo de amigos o de familiares) que a los que nunca se les habían recetado, para poder así experimentar o drogarse.

Los adolescentes a los que se habían recetado medicamentos para la ansiedad antes del estudio y que ya no tenían una receta tenían 12 más probabilidades de consumir medicamentos para la ansiedad de forma ilegal que a los que nunca se les habían recetado, mostraron los hallazgos.

Los estudiantes que previamente tuvieron una receta de alguno de esos tipos de medicamentos solamente tenían un riesgo más alto de abusar de medicamentos para la ansiedad, que podrían proporcionar un colocón mayor que los medicamentos para dormir, dijeron los autores del estudio, publicado en línea el 24 de noviembre en la revista Psychology of Addictive Behaviors.

Los estudiantes que más probabilidades tenían de abusar de los medicamentos para la ansiedad o para dormir eran blancos, chicas o se les había dado una receta válida durante varios años, indicaron los autores del estudio en un comunicado de prensa de la Asociación Americana de Psicología (American Psychological Association).

“Se trata de una llamada de atención para la comunidad médica en cuanto a los riesgos de recetar estos medicamentos a los jóvenes”, dijo Boyd en el comunicado de prensa.

“Cuando se toman con receta, estos medicamentos son efectivos y no peligrosos. El problema se produce cuando los adolescentes consumen demasiados o los mezclan con otras sustancias, sobre todo con el alcohol”, señaló.

Los medicamentos para la ansiedad y para dormir pueden alterar la capacidad de conducir y pueden ser letales si se mezclan con alcohol y/u otras drogas.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTE: American Psychological Association, news release, Nov. 24, 2014

Cannabis y daños cerebrales

Un estudio de la Universidad de Northwestern revela que incluso el uso ocasional de marihuana provoca trastornos en el cerebro.
Cuando la popularidad de la marihuana parece no dejar de extenderse, un estudio de la Universidad Northwestern señala que el consumo de cannabis provoca cambios considerables en el cerebro incluso de aquellos que la fuman de vez en cuando.

Publicado en la prestigiada revista The Journal of Neuroscience, el estudio revela que el consumo de marihuana provoca anomalías considerables en regiones del cerebro que tienen que ver con la motivación y las emociones.
El estudio cuestiona la idea popular de que fumar marihuana de vez en cuando no tiene consecuencias para la salud.
El estudio se llevó a cabo entre 20 fumadores de marihuana y 20 no fumadores entre las edades de 18 y 25 años durante tres meses.
Los resultados revelan que incluso aquellos fumadores que la consumieron ocasionalmente mostraron un impacto en zonas del cerebro asociadas con las emociones.
El científico Hans Breiter, de la Universidad Northwestern, señaló que mucha gente considera que el consumo recreativo de marihuana no ocasiona problemas.
“La gente piensa que un poco de uso recreativo no debe causar ningún problema, si alguien está haciendo bien su trabajo o le está yendo bien en la escuela. Pero los datos obtenidos muestran directamente que esto no es el caso”, afirma Breiter citado por el portal científico Science Newsline.
Aproximadamente 19 millones de estadounidenses fuman marihuana, según la Encuesta Nacional sobre Uso de Narcóticos. Además, la legalización y despenalización de la marihuana en varios estados refleja una  respecto a esta droga.
Según el estudio, la marihuana tiene un efecto sobre una zona del cerebro denominada núcleo accumbens, que controla el placer y el aprendizaje por esfuerzo.
Para los fumadores de cannabis, las recompensas naturales –como la comida y el sexo– dejan de ser tan atractivas porque drogas como la marihuana liberan más dopamina, según el estudio.
La dopamina es una sustancia química que tiene que ver con el placer que se genera en el cerebro.
Este es el primer estudio que muestra que el uso recreativo de marihuana podría estar ligado a cambio estructruales en el cerebro.

El alcoholismo produce daños a la materia blanca del cerebro

El alcoholismo daña la materia blanca en todo el cerebro y este daño puede detectarse con escáneres cerebrales, según los investigadores.

Beber mucho podría producir daños especialmente a la materia blanca de las áreas frontales del cerebro, lo que interfiere con el control del impulso necesario para dejar de beber, según el estudio.

Los hallazgos aparecen en la edición en línea de diciembre de la revista Alcoholism: Clinical & Experimental Research.

Los investigadores usaron escáneres de resonancia magnética estructural de alta resolución para comparar los cerebros de 20 personas que bebían de poco y de 31 alcohólicos abstemios que bebieron durante un promedio de 25 años y que habían estado sobrios durante unos 5 años.

“En nuestro estudio hubo dos hallazgos clave”, dijo en un comunicado de prensa de la revista Catherine Brawn Fortier, neuropsicóloga en el Sistema de Atención de Salud de la VA de Boston y profesora asistente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.

“En primer lugar, los ex alcohólicos mostraron reducciones en las vías de la materia blanca a lo largo de todo el cerebro en comparación con las personas sanas que bebían poco. Esto significa que las vías que permiten comunicarse de forma eficiente y efectiva a las diferentes partes del cerebro quedan afectadas por el alcoholismo”, explicó.

En segundo lugar, “cuanto más se bebe, mayor es el daño producido en estructuras clave del cerebro, como, en particular, el giro frontal inferior”, señaló Fortier.

“Esta parte del cerebro media en el control inhibidor y la toma de decisiones, de modo que, por desgracia, parece que algunas de las áreas del cerebro más afectadas por el alcohol son importantes para el autocontrol y el juicio, las mismas cosas que se requieren para recuperarse del mal uso del alcohol”, añadió.

Terence Keane, profesor de psiquiatría y psicología, además de decano asistente de investigación en la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, señaló que “las implicaciones para el día a día de este estudio son claras: la abstinencia y el hecho de beber de forma ligera llevan a una salud mejor y a un mejor funcionamiento cerebral que beber mucho”.

Keane explicó en el comunicado de prensa que “el alcoholismo conduce a muchos cambios cerebrales y a una disfunción que reduce la habilidad de una persona de funcionar y de curarse”.

Y, añadió, “cuanto más tiempo se hace un mal uso del alcohol más probabilidades se tienen de que el daño sea permanente. De modo que si usted o alguien que usted conoce necesita ayuda para beber menos, háganlo ahora”.
Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTE: Alcoholism: Clinical & Experimental Research, news release, Nov. 18, 2014